22nd abril 2026

Por qué el Día de la Tierra 2026 exige una acción conjunta por la justicia climática y de género

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Por Mel Bailey, Assistant Communications Manager, Equality Now, y Cecilia Thiam, Director, Sudan INGO Forum.

El cambio climático y la violencia sexual son crisis interconectadas

A medida que el mundo conmemora el Día de la Tierra 2026 durante el Mes de Concientización sobre la Agresión Sexual, la intersección entre el cambio climático y la violencia sexual se ha vuelto imposible de ignorar.

El cambio climático está intensificando las condiciones en las que ocurre la violencia sexual en todo el mundo. Mientras que las personas defensoras del clima se han centrado en las emisiones y la protección ambiental, y las defensoras de la justicia de género en la reforma legal y el apoyo a sobrevivientes, ambos movimientos están respondiendo a los mismos sistemas subyacentes de desigualdad, escasez de recursos y fallas de gobernanza.

Cuando el estrés climático aumenta, también aumenta el riesgo de violencia sexual y de género.. Es momento de trabajar de manera conjunta para frenar la violencia sexual relacionada con el clima.

¿Qué es la violencia sexual relacionada con el clima?

La violencia sexual y de género vinculada a la crisis climática se refiere a cualquier forma de violencia sexual y de género, incluyendo violación, agresión sexual, acoso o abuso, desde la explotación hasta el matrimonio forzado, que es exacerbada por el cambio climático y las crisis ambientales.

Si bien la violencia sexual es una violación de derechos humanos en cualquier contexto, la crisis climática intensifica los riesgos y expone nuevas vulnerabilidades, generando situaciones en las que mujeres, niñas y otros grupos marginalizados son afectados de manera desproporcionada.

Estas formas de violencia ocurren cuando los impactos climáticos se intersectan con desigualdades sociales, económicas y estructurales, entre ellas:

Fenómenos meteorológicos extremos y crisis ambientales

  • Las inundaciones, sequías, incendios, ciclones y olas de calor suelen amplificar los riesgos de violencia de género y violencia sexual, como la agresión, la trata y la explotación, durante y después de los desastres.
  • El desplazamiento hacia refugios hacinados con poca iluminación y escasa privacidad aumenta la exposición al acoso y el abuso, mientras que los sistemas de denuncia débiles permiten que estos hechos queden impunes.
  • Las pérdidas económicas empujan a las personas hacia estrategias de supervivencia perjudiciales, como el matrimonio temprano o forzado, el sexo transaccional o empleos en condiciones de explotación. Cuando los hombres pierden ingresos o estatus, la violencia en el hogar suele incrementarse.
  • Los impactos climáticos disrumpen la atención en salud, la asistencia legal y los servicios de atención a la violencia de género, dejando a las sobrevivientes sin acceso a anticoncepción, atención post-agresión o vías de acceso a la justicia. La pérdida de documentación dificulta aún más la denuncia y la reparación.
  • Los impactos climáticos pueden interrumpir los servicios de salud, asistencia legal y protección, dejando a las sobrevivientes sin apoyo, documentación ni vías de acceso a la justicia.

Cambios de evolución lenta

  • Con el tiempo, la escasez de recursos derivada del cambio climático puede desestabilizar los medios de vida y agravar progresivamente los conflictos, en los que la violencia sexual puede utilizarse como mecanismo de control o desplazamiento de comunidades.
  • A medida que los factores de estrés climático se acumulan, a través del desplazamiento, la inestabilidad económica y la reducción del acceso a servicios, el riesgo de violencia contra las mujeres aumenta.

Escasez de recursos

  • A medida que el agua, la leña y los alimentos se vuelven más difíciles de conseguir, mujeres y niñas recorren mayores distancias por zonas inseguras, lo que incrementa el riesgo de agresiones.
  • La competencia por tierra o trabajo escasos puede escalar la violencia en el hogar y en la comunidad, con hombres ejerciendo mayor control sobre los movimientos y las decisiones de las mujeres.

«El cambio climático es mucho más que un problema ambiental. Actúa como un multiplicador de amenazas, interactuando con los sistemas sociales y económicos existentes de maneras que profundizan las desigualdades históricas», señala Nina Masore, Asesora Legal de Equality Now, sobre los impactos del cambio climático en mujeres y niñas en Sudán del Sur.

Diferentes desastres climáticos, riesgos similares

En comunidades afectadas por sequías e inundaciones, mujeres y niñas deben recorrer mayores distancias para encontrar agua potable, dado que las fuentes cercanas se han secado o contaminado. Los trayectos más largos implican mayor riesgo de acoso y agresión. La escasez de agua también aumenta la exposición a la explotación sexual y la coerción por parte de quienes controlan el acceso a las fuentes hídricas.

En un campamento de personas desplazadas, una adolescente puede compartir un refugio con decenas de familias, separadas solo por telas delgadas, sin llave, sin luz y sin privacidad.

Una familia que enfrenta la pérdida de cosechas o ha sido desplazada de su hogar por un desastre climático puede decidir casar a su hija de forma temprana para tener una boca menos que alimentar, o con la esperanza de que el matrimonio la proteja de la violencia sexual y el embarazo no deseado fuera del matrimonio.

Estos no son problemas aislados. Reflejan, por el contrario, el patrón sistemático y consistente en el que la crisis climática alimenta la violencia de género en comunidades de todo el mundo.

Asia del Sur: Después de la tormenta

En partes de Asia del Sur donde las inundaciones y los ciclones desplazan comunidades de manera regular, mujeres y niñas reportan mayor acoso en refugios temporales y una creciente presión para contraer matrimonio a edad temprana mientras las familias enfrentan dificultades económicas.

Investigaciones realizadas tras los ciclones en Bangladesh encontraron un aumento en los reportes de acoso sexual, agresión sexual y matrimonio temprano vinculados al desplazamiento y el estrés económico, mientras que las disrupciones en los servicios de seguridad y justicia reducen la rendición de cuentas del sistema judicial.

América Latina y el Caribe: El desplazamiento de aparición gradual

En la región, el cambio climático se manifiesta como un desplazamiento gradual. El alza en los costos de vida, la pérdida de tierra y la gentrificación están expulsando a comunidades de sus hogares.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido el derecho a un clima saludable como un derecho humano, afirmando que las respuestas climáticas deben incorporar enfoques de género e interseccionales. Estos incluyen:

  • Garantizar vivienda segura, incluso sin títulos de propiedad formales
  • Integrar el género en la política climática
  • Asegurar la participación de mujeres y niñas

Sin embargo, si bien la Corte reconoce la violencia de género en contextos de desastre, aún no establece estándares detallados para prevenir la violencia sexual en emergencias climáticas, lo que deja una brecha de implementación crítica, en particular en cuanto a cómo el desplazamiento relacionado con el clima incrementa la vulnerabilidad a la violencia sexual.

América del Norte: Desastres y disrupciones

En América del Norte, los incendios forestales y los huracanes suelen desplazar a comunidades hacia refugios de emergencia donde la privacidad es limitada y los servicios de apoyo se ven interrumpidos. Tras estas emergencias, se han reportado aumentos en los casos de violencia doméstica y sexual en refugios y espacios de vivienda temporal.

Incluso en entornos con más recursos, los sistemas no siempre están diseñados para prevenir o responder a la violencia sexual durante las crisis.

El cambio climático en África: El caso de Sudán

En Sudáncomo en otros contextos afectados por conflictos, el estrés climático agrava la inestabilidad. La escasez de recursos y el desplazamiento incrementan la probabilidad de violencia sexual, incluso su uso como táctica de guerra, al mismo tiempo que debilitan sistemas de justicia ya de por sí frágiles.

Con casi 900.000 personas afectadas por inundaciones y ciclos repetidos de sequía y calor extremo, el país ilustra cómo la inestabilidad climática se traduce en riesgos de protección:

  • El desplazamiento hacia refugios hacinados, que en ocasiones albergan hasta 40 familias en un espacio abierto, genera entornos donde la privacidad y la seguridad están gravemente comprometidas.
  • El cierre de escuelas por el calor extremo (hasta 45 °C) incrementa la exposición de las niñas al matrimonio temprano y la explotación.
  • La pérdida de medios de vida genera aumentos documentados de sexo transaccional y matrimonio forzado como estrategias de supervivencia.

El cambio climático también está transformando las rutas de trashumancia tradicionales en Sudán, dado que pastizales y fuentes de agua se desplazan o desaparecen, empujando a las comunidades pastoriles hacia territorios nuevos o superpuestos con agricultores y otros grupos, incluso en zonas fronterizas con la República Centroafricana. competencia por la tierra y el agua se intensifica, los enfrentamientos comunitarios y las respuestas militarizadas aumentan, y mujeres y niñas quedan expuestas a la violencia sexual durante los ataques, en las rutas migratorias y en los puntos de pastoreo y agua en disputa. En estas zonas remotas de trashumancia, donde los servicios son escasos y la supervisión es débil, las sobrevivientes enfrentan barreras importantes para denunciar, y la violencia sexual y de género suele estar normalizada y quedar impune.

Eurasia: Vulnerabilidades agravadas

En diversas partes de Eurasia, el cambio climático está amplificando las vulnerabilidades de mujeres y niñas tanto en zonas rurales como urbanas. Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías y olas de calor, disrumpen los medios de vida, desplazan a las poblaciones y aumentan las presiones económicas, creando condiciones que favorecen la violencia sexual y de género.

Expertas regionales en Azerbaiyán subrayan que las estrategias de adaptación climática deben integrar protecciones con perspectiva de género, como refugios seguros, programas de medios de vida, apoyo psicosocial e inclusión en los procesos de toma de decisiones, para reducir los riesgos compuestos y garantizar que las respuestas a las emergencias climáticas también protejan la seguridad y los derechos de las mujeres.

En todas las regiones

Poner fin a la violencia sexual relacionada con el clima requiere un cambio sistémico urgente, comenzando por mapear los patrones globales para garantizar que nadie quede excluido.

La protección frente a la violencia sexual debe convertirse en un componente estándar de las respuestas a los desastres, y debe abordarse tanto en desastres repentinos como en situaciones de desplazamiento de aparición gradual, dentro de los marcos de política.

Los stakeholders de todas las regiones deben trabajar de manera articulada para garantizar la continuidad de los servicios a sobrevivientes durante y después de eventos climáticos, e incluir a mujeres y niñas en la toma de decisiones sobre el clima en todos los niveles.

La Iniciativa Spotlight de las Naciones Unidas concluyó que el cambio climático podría estar vinculado a decenas de millones de casos adicionales de violencia de género para 2050 si no se toman medidas.

 

El marco legal debe ponerse a la altura de la realidad climática

Marcos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) contienen recomendaciones específicas sobre el derecho de mujeres y niñas a vivir libres de violencia de género en contextos de desastre y garantizan el acceso a la justicia y a los servicios.

Sin embargo, en la práctica, los sistemas climáticos y jurídicos operan de forma compartimentada.

Pocas políticas climáticas nacionales abordan explícitamente la violencia sexual. Pocos planes de respuesta a desastres incluyen mecanismos claros de rendición de cuentas ante fallas de protección. Y pocos sistemas de justicia están preparados para funcionar de manera efectiva durante disrupciones climáticas, lo que deja brechas de implementación críticas.

Qué es necesario hacer

  • Los gobiernos deben incorporar la prevención y respuesta a la violencia sexual y de género en las leyes y políticas climáticas.
  • Los gobiernos deben realizar evaluaciones de impacto con perspectiva de género y protección en todos los programas relacionados con el clima.
  • Los gobiernos deben garantizar el funcionamiento de los sistemas de justicia durante las crisis, incluyendo tribunales itinerantes y mecanismos de denuncia a distancia.
  • Los mecanismos internacionales y regionales de derechos humanos deben desarrollar orientaciones internacionales claras para abordar la violencia sexual en emergencias climáticas.

Qué hace Equality Now para poner fin a la violencia sexual

Equality Now trabaja para poner fin a la violencia sexual mediante la transformación de las leyes y la mejora de su implementación, con el objetivo de garantizar que las sobrevivientes tengan acceso a la justicia.

Trabajamos en alianza con expertas jurídicas, activistas y responsables de políticas públicas para avanzar en definiciones del delito de violación basadas en el consentimiento en distintas jurisdicciones, y para apoyar el desarrollo e implementación de leyes y protocolos centrados en las sobrevivientes.

También trabajamos para cuestionar el estigma, los estereotipos y los mitos sobre la violación, dotando a periodistas, personas educadoras y a la ciudadanía en general de herramientas para transformar la forma en que la violencia sexual es comprendida y abordada en todos los contextos.

Nuestro objetivo es claro: construir sistemas jurídicos que protejan a las sobrevivientes, responsabilicen a los perpetradores y garanticen que la justicia sea accesible para todas las personas.

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