En todo el mundo, la discriminación en la ley impide que las mujeres y las niñas participen plenamente en la sociedad; esto abarca aspectos como la justicia y los derechos económicos, la condición jurídica, el derecho de familia, los derechos de nacionalidad y muchos otros ámbitos.
Las niñas, las mujeres y sus familias son las que sufren más directamente las consecuencias de esta discriminación, pero las repercusiones económicas y sociales más amplias afectan a toda la sociedad: según diversas investigaciones, se ha demostrado que si las mujeres lograran la paridad plena en la fuerza laboral, generarían un crecimiento de 7 billones de dólares estadounidenses para la economía mundial.
Cuando las mujeres tienen los mismos derechos legales, las sociedades son más justas, las economías crecen y los derechos humanos se fortalecen. Sin embargo, según cifras proporcionadas por el Banco Mundial, para 2024 ningún país había logrado la igualdad jurídica plena. Al ritmo actual, la ONU estima que se tardarán casi 300 años en eliminar las leyes discriminatorias en todo el mundo.